Enrique Vargas Peña
Bruselas no parece una ciudad de burócratas. Es. La capital administrativa de Europa, y del reino de Bélgica, es limpia, ordenada, pulcra. No tiene la monumentalidad paisajística de París o de Roma, sino que más bien es del estilo de Londres, con barrios muy identificados. La ciudad antigua es una superviviente deliciosa de fines del Medioevo, que recuerda a más famosas ciudades de Italia.
Allí bullen, entre restaurantes encantadores y tiendas de chocolates, las multitudes de turistas y estudiantes pero, en general, llegando desde el aeropuerto, no se observa mucha gente en las calles ni es intenso el tránsito, especialmente en el distrito europeo, que es como denominan a la zona donde se encuentran las sedes de la Unión Europea.
Y es que así deberían ser las burocracias en todas partes: gente en los escritorios, de ahí viene la palabra, precisamente. En los escritorios, no deambulando a placer como miles de nuestros burócratas, aunque los conservadores ingleses, por ejemplo, no creen que los eurócratas sean muy distintos a sus pares paraguayos.
En la capital belga conviven varias burocracias distintas. La de la Unión Europea – la ciudad es sede de la Comisión Europea (Poder Ejecutivo), del Consejo de la Unión (una especie de Senado) y de tres cuartas partes de las sesiones del Parlamento Europeo -, la de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que tiene aquí su asiento; la de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD) y la de Bélgica propiamente, con todos sus complejos niveles pues el país está en un conflictivo proceso de federalización.
Bruselas es, en efecto, capital de Bélgica, capital de la región de Flandes y capital de la comunidad francófona, pues la ciudad es la frontera entre los mundos latino y germánico, católico y protestante y eso genera enormes tensiones en el país.
Eso es lo que hace a esta ciudad un sitio particularmente apropiado para que la Unión Europea haya organizado una conferencia “Regional Governance in a Global Context” – gobierno regional en un contexto global - en la que expondrán sus experiencias representantes de gobiernos regionales (lo que en nuestro país serían los departamentos) de la Unión Europea, Rusia, China, África y Brasil.
La organización de la conferencia está a cargo del Directorio General para Políticas Regionales de la Unión; el Directorio General para el Desarrollo; el Comité de Regiones y el Foro de Asociaciones Globales de Regiones (FOGAR).
El tema es discutir cómo se insertan los gobiernos regionales en el proceso de globalización, en las relaciones internacionales, y cómo los sistemas de gobierno locales pueden contribuir a aprovechar esto para el desarrollo.
La Unión Europea muestra, a este respecto, cómo un proceso de creciente autonomía internacional de las regiones le ha servido decisivamente para sacar de la postergación a muchas zonas de su territorio que tienen menor desarrollo que las demás.
Son muchas las lecciones que están disponibles en el mundo justamente cuando los paraguayos estamos discutiendo una ley de descentralización que está siendo criticada por intereses centralistas que no logran superar sus particularismos, aunque ellos sean una de las causas del atraso nacional.
El criterio europeo, y veremos en la conferencia el de los demás expositores, es que todo lo que pueden hacer las regiones, lo hacen mejor las regiones y debe depositarse en las regiones.
En líneas generales, es también el criterio norteamericano y, a mi modo de ver, los resultados están a la vista.
Otros artículos de la serie sobre Bélgica son "El tren a Brujas", "Lo más racional" y "El caso canadiense-norteamericano".
Enviado al diario La Nación de Asunción el 09 de mayo de 2009
sábado 9 de mayo de 2009
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