lunes 17 de noviembre de 2008

Federico Franco, vicepresidente de la República

16 de noviembre de 2008

Entrevista: Enrique Vargas Peña


En la relación del presidente Lugo con el Partido Liberal, el presidente debe definir si quiere que el Partido esté en el gobierno o en la oposición?

El Partido Liberal en su convención apoyó una chapa, Lugo y un ciudadano liberal que se materializó y ganamos las elecciones, pero creo que no hubo reciprocidad, no se ha sido proporcionado con el esfuerzo que hizo el Partido Liberal y estoy tratando de responder de la manera más política posible.



Pero esto tiene implicancia en el funcionamiento del Estado. El presidente articula su política al margen del Partido Liberal, con los sectores sintecho, sintierra.

Reconozco que el Partido Liberal no tiene el peso que debería haber tenido y ese fue uno de mis reclamos. El otro punto que posiblemente marcó una inflexión fue el pronunciamiento del 20 de mayo (de 2008) del Partido Liberal, que yo firmé como presidente del Partido, que felizmente se está cumpliendo ahora.

Qué es lo que se está cumpliendo? El respeto a la propiedad privada, el reconocimiento de los derechos y leyes medioambientales y la búsqueda de la eco-eficiencia, la necesidad de sentarnos a conversar, a dialogar, entre todos los actores y finalmente el convencimiento de que el problema de la pobreza del campo no se va a solucionar sino con la productividad y el desarrollo.

Creo que ese pronunciamiento marcó una diferencia en su momento pero hoy, felizmente, se está siguiendo esa tesis. O sea teníamos razón. Ese fue nuestro compromiso electoral.

Y ahí veo que puede haber una indiferencia hacia el Partido. Por eso creo que el presidente Lugo va a tener su momento de razonamiento, de reflexión y ojalá más temprano que tarde él entienda que la mejor manera de gobernar el país es apoyándose en el Partido Liberal y que conste que no estoy pidiendo cargos.

Desde un primer momento fuimos radiados, marginados, del gobierno y yo le había pedido al entonces candidato Lugo tres cosas: Primero, no le pedíamos cargos; segundo, que haga un buen gobierno y tercero, que respete, absolutamente, la Constitución y las leyes.

Creo que esas tres cosas siguen vigentes.

No entiendo que el gobierno sea para una repartija de cargos, él puede poner a quien quiera, pero en la toma de decisiones tiene que consultar con el Partido Liberal, debiera consultar con su vicepresidente y debiera tener una política de mayor acercamiento con senadores y diputados de un Partido que debe ser su sustento político en el Congreso, que es el Partido Liberal Radical Auténtico.



Tal vez Lugo esté aprovechando la falta de institucionalidad en el Partido Liberal.

Creo que hay organicidad. Las relaciones con las bancadas en el Congreso son armónicas, fluidas, en ese sentido no puedo quejarme de ningún parlamentario y con los gobernadores, aunque no tengo una relación constitucional, también mantengo una relación bastante armónica.

Dónde está el quiebre de la relación del Partido con el gobierno? Se da desde el momento en que el Partido, a través de su comité político, decide que vayan cuatro negociadores (tras el triunfo del 20 de abril), el doctor Saguier, el doctor Alegre, el doctor Llano y yo. Y cuando vamos y le decimos al presidente que esta es la posición, el presidente se adelanta y designa algunos ministros sin dar la posibilidad de que el Partido pueda plantear nada.

Nosotros creemos que la de nombrar ministros es una potestad exclusiva y excluyente del presidente de la República, pero no hubo un equilibrio ahí, hubo una fragilidad lamentable de algunos correligionarios y eso el presidente pudo aprovecharlo para poder tomar contactos con un grupo, con otro grupo y hoy, prácticamente mi equipo, el que me llevó al triunfo en las elecciones internas no existe, porque no están ocupando cargos, aunque la gente entiende que más importante que ocupar cargos es ponernos de acuerdo en la línea política.

El motivo de mi lucha, el motivo por el que nosotros estamos convencidos de que valió la pena: Nuestro programa de gobierno. Y nuestro programa tenemos que cumplirlo, tenemos que cumplir el compromiso que hicimos con la ciudadanía para la reforma agraria.

Este no es el momento de juntarnos con un grupo x. Tenemos que juntarnos con a, b, c y con x, tenemos que juntarnos con todos los grupos y el gobierno tiene que asumir una posición de árbitro, de sentar a los que piensan distinto, a los liberales, a los colorados, a los olimpistas, a los cerristas, con el objetivo solo de buscar el desarrollo y en ese sentido para nosotros el desarrollo rural sostenible es fundamental.

La recuperación de la soberanía hidroeléctrica es otro tema, el compromiso con la gente más castigada socialmente en cuanto a salud y educación, a la recuperación institucional y el tema de emergencia, de hambre, de muchos ciudadanos.

Esos fueron los puntos fundamentales de nuestra campaña, mi razón de ser es cumplir los compromisos electorales. La ciudadanía nos dio un contrato que está dado por los puntos que a los que nos hemos comprometido y yo voy a pelear para cumplir esos puntos. Voy a hacer lo posible para cumplir esos puntos y que la ciudadanía va satisfecha su demanda electoral en un programa de gobierno realizable.

No importa el marginamiento, no importa que no tenga cargo. Vamos a acompañar igual a los ministros liberales, a los ministros no liberales, acá ya somos gobierno.

Pero de que existe en el fondo una situación interna, la gente todavía no se puso el chip de oficialista, de gobierno y todavía piensa en el chiquitaje, todavía piensa en cómo le voy a reventar a este tipo porque me ganó las elecciones o cómo le voy a pasar la factura por esto o por lo otro, eso existe, eso es obvio.



Perciben en el gobierno algún creciente, y grave, descontento en la gente con la gestión gubernativa?

Por supuesto. A mi se me acusó de ser sedicioso y de levantarme contra el presidente y una declaración mía…Hay descontento, percibo que hay desencanto de parte de la ciudadanía. Tenemos que tratar de corregirlo. Lo que no puedo es hacer públicas mis observaciones. No puedo caer en el error en que cayó José Paková de salir a hacer una denuncia absolutamente irresponsable.

Creo que hay que ser maduro y esa madurez tiene que reflejarse sobre todo en lo que yo hago, más que en lo que pienso. Tengo muchas críticas que seguramente en el Consejo de Ministros las voy a decir y las voy a decir y seguramente la prensa va a tener acceso a eso. Pero de que existe desencanto, sí existe. Ahora, yo no puedo hacer nada, tengo que hacer eso como corresponde, en el Consejo de Ministros, en el Gabinete, entre casa, sobre todo con el presidente.

Ahora, si después de un tiempo el presidente persiste en su error, bueno ahí yo estoy obligado a hacerlo público, pero en tanto hable con él, prefiero reconocer que hay desencanto pero ese desencanto tenemos que ir rebatiéndolo, no con discursos, porque ya no es el momento de los discursos, sino con hechos.

Por ejemplo, el tema de la reforma agraria. Yo tengo una propuesta de reforma agraria que le estoy haciendo llegar al presidente, ya se la comenté. Hablé con él respecto a esto y la voy a formalizar en la primera oportunidad en el Consejo de Ministros y después vamos a dar el tema a los medios.

Hay otros puntos en los que la gente puede ir mostrándose satisfecha, de a poco. La demostración de la lucha contra la corrupción en Itaipú es un hito que a nosotros nos deja muy tranquilos porque se demuestra que se ha utilizado, lo que todo el mundo sabía pero nunca se pudo probar, como una financiera la recaudación de las binacionales.

Otro punto es el asunto de puertos, que para mi gusto personal no avanzó sino que quedó ahí.
Pero luego estoy sorprendido. Estoy absolutamente insatisfecho porque estoy absolutamente seguro que en los otros ministerios hay igual o mayor corrupción que en Itaipú o en Puertos y sin embargo no aparece. Y lo que la ciudadanía esperaba era eso, el cambio.

La gente está esperando que, por ejemplo, el funcionario corrupto, que se aprovechaba en el interior, en ANDE, COPACO, ESSAP, o en cualquier otra dependencia, no puede seguir en el cargo.

Monseñor Rolón decía en 1978 que no se puede hacer el nuevo Paraguay con hombres escombro. Entonces ese es un tema que hay que cumplir, ese es un punto que no está satisfecho. La gente espera el cambio, no solamente el cambio de hombres, sino el cambio de mentalidad. Entender que un funcionario público está para servir a la ciudadanía y no para servirse y buscar beneficios personales.

Ojo, con el mismo rigor, con la misma exigencia que denunciábamos al Partido Colorado por mal uso del poder, ese mismo rigor quiero para denunciar indicios de corrupción que puedan existir en este periodo.



El Partido Liberal está o no midiendo el costo político que el descontento tendrá para él?

Pasa que este no es un partido de ping pong. Es un partido de ajedrez donde hay que sopesar costo beneficio, riesgo beneficio. Si fuera tan sencillo, bueno, hoy tomamos la decisión.
Pero este gobierno debe durar sesenta meses y estamos cumpliendo el tercer mes. Quedan cincuenta y siete meses. La situación por la que está atravesando el gobierno no es fácil.

Gobernar después de sesenta y tantos años de hegemonía colorada, con una Alianza sin mucha experiencia, con gente que no tiene conocimientos, y eso es lo más grave, que no se está utilizando a los mejores hombres que tiene el país, con experiencia, con bagaje y, sobre todo, con una acrisolada honestidad en el manejo de la cosa pública, entonces hay que saber aguantar estos tiempos.

Creo que la ciudadanía va a empezar a ver los cambios y auguro que el gobierno haga un buen trabajo y que el presidente Lugo termine bien su mandato de cinco años y que el Partido Liberal pueda decir en cinco años que el gobierno hizo bien las cosas y que es el momento de un liberal en la presidencia.



Y si el escenario no se da así y el Partido Liberal continúa sufriendo la exclusión y los resultados son catastróficos?

Creo que no es impensable que se pueda hablar en esos términos. Creo que hay que sopesar la posibilidad de ese riesgo y es un tema que me gustaría abordar en el seno del Partido y después con el presidente de la República. Saber si el presidente quiere trabajar o no con los partidos políticos y, en segundo lugar, qué lugar ocupa el Partido.

El Partido aprobó, en su convención del 10 de julio, acompañar al gobierno del presidente Lugo. Entonces, queremos saber, deberá haber otra convención y los convencionales en su momento decidirán, si están dadas o no las condiciones.

Pero hoy día sería un suicidio pensar en retirarse o abandonar el gobierno. Solamente una mente alienada puede pensar que en este momento el Partido deba retirarse. Yo creo que no, este es el momento de acompañar, de rodear al presidente, de tratar de enmendar rumbos, de corregir errores, de tener una política, porque eso es lo que falta, una decisión, una definición, una estrategia, de parte del Ejecutivo de qué es lo que se va a hacer, por ejemplo en el tema de la reforma agraria, en el tema de la educación, en salud, pero no creo que sea el momento de apresurar decisiones. De ninguna manera.



Tras las denuncias de Paková, sobre la supuesta conspiración, cómo queda la capacidad del vicepresidente de tratar con el entorno presidencial?

No puedo negociar con quien me acusa de conspirador. No es Federico Franco el problema, es la institución de la vicepresidencia. Y si se dejan dudas, quedará el estigma.

Durante la campaña interna, me acusaron de fraude. Mucha gente me pidió que haga una querella y estaba decidido a querellar. Pero decidí no hacerla porque era una cuestión personal propia del momento político.

Ahora, la cuestión es diferente, ahora hay un deseo indisimulado de enfrentar al presidente con el vicepresidente. Y están siempre los adulones, los camanduleros que tienen tremenda capacidad de mimetizarse para buscar beneficios.

Jamás he ido a hablar mal de nadie con el presidente Lugo. Fui en dos ocasiones, la primera, la vez de aquella grabación de Galeano. Yo voy a hablar con el presidente cuando tengo que presentar informes o recibir instrucciones. Nada ni nadie me va a hacer pelear con el presidente por chismes o comentarios. Yo no tendré jamás palabras de agravio u ofensa contra el presidente ni contra los ministros. Los temas vamos a resolverlos como corresponde.

Ahora, las relaciones con Ledesma, el tiene que arreglarlas con la justicia, tiene que probar lo que dijo.