Enrique Vargas Peña
En la reunión que el pasado jueves mantuvimos numerosos periodistas con el presidente de la República y con el ministro Borda, este último expuso los números y los problemas del Presupuesto General de Gastos para 2009.
A mi modo de ver, una cosa, y solo una, quedó en evidencia con claridad meridiana, alcanzando la difícil posición de hecho incontrovertible: El Estado usa más del noventa y tres por ciento del Presupuesto en gastos corrientes, quedando apenas seis o siete por ciento para cumplir con los servicios para cuya prestación está constituido.
Y el ministro Borda admitió, sobre esto último, que incluso ese seis o siete por ciento es dudoso, pues depende de la disponibilidad real, la cual casi siempre es inexistente.
En síntesis, nuestro Estado no puede, simplemente, servirnos. Recauda y gasta todo lo que recauda en servirse. No en servirnos. Recauda cada vez más, cada vez más, y sirve cada vez menos.
El ministro Borda y el presidente Lugo tienen estos datos, los conocen plenamente y han reflexionado mucho, y con muchos, sobre ellos.
Las consecuencias de tener un presupuesto como ese son tan claras que llama la atención que solamente unos pocos miembros de la clase política hayan hecho algo para modificar la situación.
Este Estado no puede combatir la exclusión social, el drama que amenaza con dividir a nuestro país y que es la preocupación central del Gobierno. No puede contribuir a rescatar a los excluidos por la pobreza.
Este Estado no solamente no puede comprar tierras (y por eso reclaman ahora suprimir la indemnización justa y previa) ni proporcionar el soporte que requieren las colonias agrícolas (por eso muy pocos campesinos han logrado incorporarse a la agricultura técnica), sino que ni siquiera puede construirles rutas (tenemos una de las redes camineras más pequeñas del continente), comunicaciones (la red telefónica y de internet son las peores de la región), hospitales (estamos a punto de volver a tener poliomielitis) o escuelas (las calificaciones del sistema educativo paraguayo han retrocedido).
Eso para no hablar del fracaso en la provisión del servicio de Justicia, que ha convertido a nuestro Estado en un agente activo de la concentración de la riqueza.
Esto, todo esto, lo tienen medido y reflexionado el presidente Lugo y el ministro Borda, según quedó claro en el curso de la conversación del pasado jueves.
Se llegó a esta situación debido a una opción política determinada. Esto no se ha producido por voluntad de Dios o por el desarrollo natural de las cosas.
La Asociación Nacional Republicana resolvió, bajo la conducción intelectual de J. Natalicio González, usar al Estado como bolsa de trabajo para sus integrantes, desde 1948. Hasta el 15 de agosto del 2008, el Presupuesto General de Gastos estaba diseñado para satisfacer ese propósito y es notorio que lo hace, tanto y tan bien, que hoy por hoy satisface solamente eso y nada más.
Les dije, al presidente Lugo y al ministro Borda, que no se dio aún una señal que nos permita ver la voluntad de ruptura con ese esquema de cosas. Y, después de casi una semana de dar vueltas sobre el asunto, me gustaría decirles ahora que, en realidad, la señal dada en el proyecto de Presupuesto 2009, por ejemplo la Secretaría de Acción Social (ochocientos mil millones solicitados por el presidente Lugo), indica que se pretende mantener la política prebendaria aunque para alimentar ahora la lealtad al Presidente.
Lo que garantizará, seguramente, una gran clientela política al Primer Mandatario, pero también la persistencia de los resultados que esa política produce.
*Publicado en el diario La Nación de Paraguay el 15 de octubre de 2008
miércoles 22 de octubre de 2008
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1 comentarios:
Y pensar que los problemas nuestros de hoy, fueron de otros países hace siglos. ¿De qué sirve un mundo globalizado y con tanta información accesible, si no podemos aprender de los errores de los otros y evitarnos lo evitable?.
Todo es un chiste y Borda me da mucho miedo.
Saludos.
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