Por Enrique Vargas Peña
Domingo Laíno planteó, mediante un comunicado de su movimiento Cambio para la Liberación del Partido Liberal, dos dudas sobre la candidatura presidencial de Fernando Lugo: la primera, referida a los problemas que suscitará en el gobierno el marco ideológico del Acuerdo Patriótico para el Cambio, integrado por "neoliberales derechosos" e "izquierdistas extremos"; la segunda, referida a lo que significa la pública adhesión de Lugo a la izquierda autoritaria de América Latina.
Entrevistado por nosotros (Clari Arias y yo) en La 9.70 AM hace varios meses, Lugo nos había aclarado que él simpatizaba con los proyectos socialistas de Tabaré Vázquez, Ricardo Lagos, Lula Da Silva y no con el de Hugo Chávez o el de Fidel Castro.
Sin embargo, el pasado 22 de agosto, en Quito, ante el presidente ecuatoriano Rafael Correa, Lugo dijo otra cosa.
Dijo que él adhería a Chávez, a Castro y a las guerrillas mexicana y colombiana: "...la antítesis de Porto Alegre, de los movimientos de los Sin Tierra del Brasil, del Ejército Zapatista...del Ejército de Liberación Nacional, del Movimiento Bolivariano de Venezuela y de la Revolución Cubana, no llevará a la síntesis de la democracia participativa por medio de la empatía...sino por una acumulación brutal del poder constituido que el logre ser superior a la de los conservadores".
Independientemente de lo que significa la adhesión de Lugo a la izquierda autoritaria, yo no sé ahora ya cuál de los dos Fernando Lugo dijo la verdad o cuál mintió, porque el Lugo de Quito es opuesto al Lugo que nos visitó en La 9.70 AM.
Uno de los dos Lugo miente porque simplemente uno es contradictorio con el otro. Si se admira a Chávez, no se puede admirar a Tabaré Vázquez, quien en la jerga bolivariana no es más que un revisionista pequeño-burgués.Fernando Lugo está generando con esos discursos dobles o triples muchos y fundados temores sobre su credibilidad, pues es difícil confiar en una persona que tiene un discurso en Paraguay y otro en Ecuador.
Eso, sin entrar aún en el tema de lo que significa declararse a favor de Chávez, Castro o las guerrillas de México y Colombia, que es el asunto que plantea Laíno.
En cuanto al tema de la gobernabilidad, está muy claro que ha habido muchas ocasiones en la historia y en los más diversos países en que se lograron acuerdos entre fuerzas políticas distintas y aún opuestas que alcanzaron gran éxito.
Tal vez valga mencionar la actual Concertación en Chile, o al grupo de partidos que hoy gobierna Alemania, por citar dos casos presentes y conocidos.
La condición de la existencia y del éxito de estos acuerdos es, obviamente, el apego de los componentes de los mismos a la palabra empeñada, la sujeción a aquello en lo que se estampa la firma de compromiso.
La duda de Laíno sobre este acuerdo paraguayo en particular es razonable desde que, lamentablemente, Lugo y sus compañeros inauguraron su candidatura rompiendo el acuerdo previamente firmado, el 5 de febrero de este año, violándolo para imponerla fuera de sus estipulaciones.
Por lo tanto, es perfectamente válido, y no solo válido sino sensato y de sentido común, pensar que la candidatura de Lugo es apenas una tregua entre fuerzas prestas a lanzarse unas contra otras apenas tengan oportunidad, repitiendo la tragedia que supuso para el país la elección en 1998, como presidente y vicepresidente de dos enemigos que no tardaron en convertir su animadversión mutua en la más grave crisis institucional de la historia democrática del Paraguay.
La ruptura del acuerdo del 5 de febrero muestra que no habrá en la alianza opositora un marco jurídico capaz de contener y canalizar las ambiciones políticas.Hace mal Fernando Lugo en evitar responder estas y otras cuestiones, pues su silencio abona las peores perspectivas.
*Publicado en La Nación de Asunción el 12 de setiembre de 2007
domingo 14 de octubre de 2007
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1 comentarios:
Simple, el que quiere estar bien con Dios y con el Diablo es un payasito, hay UN sólo Fernando Lugo que miente donde esté. Sinceramente creo que si el actúa de esta manera, es porque está preparando el terreno para lo que más le convenga tomar según lo amerite una eventual situación X. Lo bueno de esto es que SE NOTA, ya sabemos lo que nos espera, otro posible gobierno lleno de ambigüedades y pura confusión.
Disculpa la grosería y me hago responsable de lo voy a decir, honestamente parece una vieja con dos chongos que no sabe con cual quedarse porque los dos le dan algo diferente y los dos le gusta. Además no hay necesidad de desparramar adulación por todos lados, ¿acaso no puede sostenerse sobre sí mismo con una idea original?. De hecho, no sabemos si tiene alguna idea porque siempre esta 'silencioso'.
PS: jajajaja no puedo evitar reírme por lo que escribí (lo de la vieja con chongos), pero es que no tolero cuando abusan de nuestra inteligencia lo que hace emerger a mi bestia peluda.
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