domingo 14 de octubre de 2007

Chávez o EEUU*

Por Enrique Vargas Peña

Leí con suma atención la interesante opinión que Julio Benegas Villadet publicó ayer en ABC, criticando la investigación que ese diario realiza sobre los vínculos que el gobierno venezolano está construyendo con fuerzas políticas paraguayas.

Según Julio, se está inventando un cuco, Venezuela, para impedir el cambio y mantener un status quo que, recuerda él, contiene cosas como la importante y poco controlada presencia de Estados Unidos en los servicios paraguayos de seguridad, que tienen el antecedente, lo remarca, de haber alentado la dictadura como sistema político y la tortura como técnica operativa.

Creo que difícilmente alguien pueda negar que Estados Unidos efectivamente incurrió en esos terribles y tristes crímenes, con la excusa de la guerra contra el comunismo, con el patético resultado de haber incubado regímenes igual de monstruosos que aquel que se decía combatir.

Sin embargo, hay en el razonamiento una especie de omisión que resulta notable: Julio no lo dice, pero Estados Unidos y Venezuela no son iguales. Estados Unidos es una democracia y Venezuela es una dictadura.

Los abusos norteamericanos son investigados y, de hecho, las aborrecibles prácticas de la Escuela de las Américas o de agentes de seguridad estadounidenses en aquellos años fueron en su mayor parte descubiertos por la prensa norteamericana, así como los actuales que se cometen en Guantánamo o en Irak.

En Venezuela nada de esto puede suceder, todo el poder está concentrado, las investigaciones de los medios sobre el manejo del gobierno están severamente restringidas y, ahora, incluso se pondrá bajo el exclusivo arbitrio de Hugo Chávez nada menos que toda la enorme reserva monetaria venezolana.

No conocemos qué clase de abusos ocurren en Venezuela o si Venezuela tiene propósitos ilegítimos sobre nuestro país, simplemente porque aquel país está sometido a una dictadura.

En Venezuela ya no hay libertades, solo queda la graciosa tolerancia del poder absoluto.

Es decir, aunque la amistad de Estados Unidos pueda causar, y haya causado, ocasionalmente mucho daño, el sistema democrático burgués de valores, principios e instituciones no solo es más justo, libre y beneficioso que cualquier dictadura, por más benévola que ella sea, sino que permite, en última instancia corregir y castigar los abusos, cosa que los autoritarismos no pueden hacer sin derrumbarse.

Ciertamente, bajo la sombra de Estados Unidos germinaron Trujillo y los Somoza, Stroessner, Videla y Pinochet, pero también la idea de que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo puede prevalecer para goce del género humano.

Pero más ciertamente todavía, la influencia de Chávez impulsa el establecimiento en Paraguay y en América del modelo autoritario que está construyendo en Venezuela, donde la arbitrariedad no es el abuso sino el uso.

Se comprende pues, muy fácilmente, por qué los simpatizantes de Chávez se disgustan tanto cuando se investigan sus planes y cuando se indaga sobre sus intenciones.

*Publicado en La Nación de Asunción el 5 de setiembre de 2007