Por Enrique Vargas Peña
“La verdad nos hará libres”, frase atribuida a Jesús de Nazareth (Juan 8: 32; Efesios 4:15) se aplica más que nunca a la situación planteada por el descubrimiento de una cueva funeraria judía, con unos ocho osarios, con inscripciones que pueden indicar que se trataría de los cuerpos de una familia integrada por un tal Jesús, hijo de José, María Magdalena y Judas, hijo de Jesús, entre otros.
El descubrimiento lleva años, pero desde hace cinco ha sido objeto de una investigación más detenida por un grupo verdaderamente poco usual en la materia, dirigido por James Cameron, famoso por haber sido director de “Titanic”, pero también por haber dirigido varias expediciones científicas al propio Titanic (antes de pensar en su célebre película) o al Bismarck, el mayor acorazado alemán de la Segunda Guerra Mundial hundido por los ingleses en 1941.
Se ha pretendido descalificar el rigor de la investigación por el hecho de ser Cameron un cineasta más que un arqueólogo especializado, como si la aplicación del método científico fuera un tema de títulos y no de procedimientos.
Hay quienes se adelantaron a desechar de plano la posibilidad siquiera de que todo esto se examine ocultando las dudas y las preguntas con gritos y alaridos en los que se tacha este estudio de descabellado o disparatado.
Estas personan temen a la verdad. Le tienen miedo a la verdad. No se animan a indagar si todo aquello en lo que han creído en razón de fe es o no falso. Pero a fin de cuentas la fe religiosa es eso, no discutir la enseñanza de la Iglesia.
La cuestión planteada por esta presentación no es complicada: Es si pudo haber en Jerusalén, en tiempos de Jesús, otra familia que no fuera la suya, con la misma combinación de nombres que tenía la de él: Jesús hijo de José, María Magdalena esposa de Jesús, etc.
Las probabilidades son pequeñas. Muy pequeñas.
Pero ciertamente caben las observaciones que se están haciendo en todo el mundo cristiano sobre si las dataciones están totalmente verificadas o sobre si se pueden realizar comprobaciones todavía más detalladas sobre los restos.
Llama la atención, por ejemplo, que esta extraordinaria cueva no haya sido descubierta allá por los años 300 por Helena, la madre del emperador Constantino, que dedicó su vida a rescatar reliquias de la vida de Jesús.
Ella dijo haber encontrado el Santo Sepulcro, el sitio de la Natividad, la mismísima Cruz, entre otras que halló para mayor gloria de la Iglesia que por eso la convirtió en santa, en santa Helena.
El equipo de Cameron reveló que en los osarios existen restos de ADN, el código genético que cada ser viviente lleva, que permitiría mejorar las dataciones hasta un punto indubitable, pues parece evidente que no podrán ser usados con fines identificatorios desde que no hay registro alguno que permita una comparación eficaz.
Sin embargo, suponiendo que con el curso de las investigaciones todas las pruebas requeridas por la ciencia sean satisfechas, los creyentes podrán todavía decir que existe esa pequeña probabilidad (1 de 600 para ser precisos), de que todo se trate de una mera coincidencia y que Jesús de Nazareth, en quien ellos depositan su fe, haya, a pesar de todo, ascendido al Cielo para estar a la derecha de Su Padre.
Y así el asunto seguirá siendo lo que siempre ha sido, una cuestión de fe, o sea algo completamente independiente de la verdad.
miércoles 28 de febrero de 2007
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1 comentarios:
"La verdad os hará libres...
la mentira creyentes"
-Pepe Rodríguez-
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